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Iritzi artikulua: Jaime Carrillo (Ejercito Guerrillero de los Pobreseko kide ohia, Guatemala), Eric Carrillo (H.I.J.O.S.eko kidea, Guatemala), Patricia Pognante eta Rodolfo Hachen (Congreso LaS LenguaS, Argentina). La educación es un bien esencial para el desarrollo de los pueblos. Los pueblos y las gentes que los integran necesitan un Sistema Educativo de calidad que les garantice sus derechos. Si no es así, los pueblos languidecen y van muriendo. Si no es así el desarrollo cultural, social, político y económico de los pueblos estará condenado a desaparecer. La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 en su artículo 26 ya establecía este derecho como inherente a todo ser humano: “Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental.” Aún así tuvieron que pasar muchos años hasta que se reconociera que los Pueblos Originarios (o indígenas) también tienen derechos colectivos. Así lo reconoció la ONU, al asumir y reafirmar que las personas indígenas tienen derecho sin discriminación a todos los derechos humanos reconocidos en el derecho internacional, y que los pueblos indígenas poseen derechos colectivos que son indispensables para su existencia, bienestar y desarrollo integral como pueblos. Y añade más en el artículo 14: “Los pueblos indígenas tienen derecho a establecer y controlar sus sistemas e instituciones docentes que impartan educación en sus propios idiomas, en consonancia con sus métodos culturales de enseñanza y aprendizaje. Las personas indígenas, en particular los niños indígenas, tienen derecho a todos los niveles y formas de educación del Estado sin discriminación. Los Estados adoptarán medidas eficaces, junto con los pueblos indígenas, para que las personas indígenas, en particular los niños, incluidos los que viven fuera de sus comunidades, tengan acceso, cuando sea posible, a la educación en su propia cultura y en su propio idioma.” Y todo esto ¿para qué? Pues para poder preservar su historia, cultura, tradiciones, nombres de lugares, escritura, literatura y filosofía. Su manera de entender el mundo… y, por supuesto, para poder persistir como pueblo. Estas últimas semanas ha habido muchas movilizaciones y actividades en muchos rincones del Pueblo Vasco en demanda de un Sistema Educativo propio. Un Sistema, con mayúsculas, en el que se puedan regular cuales son las lenguas y la cultura que hay que transmitir; un Sistema en el que se pueda determinar la duración de cursos y carreras y las fechas en las que hay algo que celebrar; un Sistema, al fin y al cabo, que pueda garantizar la supervivencia no ya de la Cultura vasca, sino de su propio pueblo. Habrá quién tendrá dudas sobre la necesidad de este Sistema, claro. Al fin y al cabo los vascos no son un pueblo indígena como los que habitan las tierras americanas, africanas, asiáticas u oceánicas. Los vascos son un pueblo de Europa y como tal es difícil ver que les asistan los mismos derechos que al resto de pueblos del mundo. Pero se puede ver fácilmente que un Sistema Educativo es necesario.
El euskara, idioma propio de los y las vascas, es uno de los más antiguos de Europa. Cualquier lenguaje es Patrimonio de la Humanidad y ninguno se puede perder, ya que son el bagaje conjunto de todas las Historias de los pueblos. Pero las lenguas minorizadas, precisamente por ello, necesitan un especial mimo. El euskara necesita ser enseñado en las escuelas. La escuela tiene que conseguir que al terminar el proceso educativo obligatorio cualquier estudiante sea capaz de expresarse correctamente en la lengua propia de su pueblo. Hoy en día 2 de cada 3 estudiantes no lo logran y al ritmo actual la supervivencia de la lengua no está garantizada. La globalización, tal y como se entiende hoy en día, hace de las lenguas que no se aprenden y utilizan lenguas muertas. Los pueblos tienen derecho a preservar su cultura. El caso del pueblo vasco no es una excepción. Cuando hablamos de preservar la cultura no nos referimos sólo a la Historia o las tradiciones. También la cosmovisión, la elección de las dimensiones que conforman la realidad o los infinitos matices que van desde el blanco hasta el negro son Cultura. No sólo es la historia y los topónimos. No sólo es la literatura oral y escrita. El currículum educativo de cada pueblo tiene en cuenta también la manera de ver las matemáticas y la astronomía; las ciencias naturales y sociales; las relaciones entre las personas y los pueblos; los deportes y bailes; la nutrición y la dialéctica. Los pueblos tienen derecho a preservar esta riqueza. Pero no por la avaricia de quien quiere mantener sus ganancias, no. La riqueza cultural se tiene que preservar por ser, también, Patrimonio de la Humanidad, por ser un tesoro que pertenece a toda la Humanidad. El Pueblo Vasco tiene, por lo tanto, derecho a construir y dotarse de un currículum para la escolarización. Tiene derecho a estudiar su pasado, criticar su presente y construir su futuro. Por último, y no por ello menos importante, todo pueblo necesita un Sistema que garantice su desarrollo intelectual y económico. Para esto es necesario una Universidad que forme a los y las expertas en las áreas que sean necesarias y que además las forme en su lengua. Una Universidad que funcionando en euskara sea políglota. Una Universidad democrática y accesible. Una Universidad, al fin y al cabo, que sea creada por y para el pueblo… y que esté en sus manos. Estos pilares básicos son los que definen esa educación que es derecho fundamental. La lucha llevada a cabo durante tantos años en el Pueblo Vasco va por este camino. Ha llegado el momento de dar nuevos pasos y construir ese Sistema Educativo que garantice los derechos de todos y todas. En el ámbito de la educación, las luchas identitarias específicas de los diferentes pueblos del mundo se unen en un solo propósito: la consecución de los derechos educativos que a todo pueblo le corresponden. Y es que cuando el Pueblo Vasco se levanta para exigir sus derechos educativos lo hace frente a los estados que niegan a los pueblos el desarrollo de su propio sistema educativo. Lo hace frente a la globalización económica; una globalización que tiene una gran repercusión sobre los pueblos minorizados que no disponen de herramientas para preservar la transmisión de sus conocimientos, tradiciones, historia… siendo mucho más vulnerables a la homogeneización cultural mundial a costa de perder sus señas como pueblo.
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